Y las Andariegas se echaron a andar, otra vez

El jueves 26 se entregaron los Premios Pregonero que cada año la Fundación El Libro otorga en el marco de la Feria del Libro Infantil y Juvenil.

Entre los premiados, Claudia Stella marcó que “leer es un derecho, y lo tenemos que hacer cumplir”, en alusión a los posibles recortes que sufran áreas de promoción estatal a la lectura. Los y las integrantes de la Biblioteca Infantil y Juvenil Juanito Laguna (de CABA) llamaron a “luchar por una comprensión del mundo más democrática” y sostener las bibliotecas como “espacios de reflexión alternativo”.

También Judith Wilhelm, de Libro de Arena, pidió por el apoyo a las librerías, uno de los actores del libro que atraviesan momentos difíciles.

Antes del cierre a toda orquesta (o viva voz) con Los Musiqueros, fue el turno de Oscar González, reconocido por su Compromiso en la Historia del Premio. Compartimos un fragmento, y a continuación el texto completo de su discurso.

Discurso completo:

PALABRAS EN LA ENTREGA DEL PREMIO PREGONERO ESPECIAL “COMPROMISO CON LA HISTORIA DEL PREMIO 2018”

Agradezco a los miembros del Jurado, este reconocimiento  Al COMPROMISO CON LA HISTORIA DEL PREMIO.

En cuanto a la historia propiamente dicha, puedo decir que la idea arrancó durante el transcurso de la primera Feria en 1989. Allí puede ver la diferencia entre los autores y dibujantes, con los talleristas, especialistas, narradores, periodistas, grupos de teatro, musicales o de títeres, libreros, bibliotecarios y tantos que desarrollaban su tarea y que, sobre los cuales, las madres sólo preguntaban donde quedaba la sala en las que había alguna actividad para sus niños. (Lógicamente coordinadas por quienes serían futuros “Premios Pregonero”)

El segundo clic surgió tras una visita a la profesora Hebe Clementi, cuando dirigía la Dirección Nacional del Libro, y me contó la cantidad de talleristas que enviaba por semana a los puntos mas lejanos e inhóspitos del país a dar talleres de promoción del libro, sin preocuparse de donde llegaba el pedido y sí, como podía hacer para cumplir con él.

Aquí está la clave. La Feria tiene que ser un polo de reconocimiento a la tarea de estos generosos y sacrificados mediadores.

La idea fue tomando cuerpo e identidad hasta que una tardecita del otoño de 1990, nos reunimos Susana Itzcovich, Marta Prada y yo, en lo que sería el Primer Jurado, en un barcito ubicado en la esquina del departamento de Susana, sobre la Avenida del Libertador, y allí hicimos el primer bosquejo de la primera entrega de los Pregoneros 1990..

A partir de ese día corrió mucha agua bajo el puente.

Lo que continuó está escrito en la historia de la Fundación El Libro y en la memoria de quienes pasaron por la Feria, diseñadores, decoradores, editores, libreros, docentes, narradores, jurados, funcionarios que apoyaron enérgicamente su existencia, locutores, fotógrafos, y tantos que no podría abarcar su mención aunque lo intentara.

Me queda agradecer desde lo más hondo, a todos los que creyeron en la idea y nos brindaron su apoyo solidario. ¿Nombres? Es muy difícil, son tantos…, pero lo intentaremos.

En primerísimo lugar la Directora de Ferias Marta Díaz, quien no sólo aprobó la idea espontáneamente, sino que con el tiempo se trasformó en una de las principales murallas con que se contaba para enfrentar a los fuertes y periódicos temporales.

A los colegas, que fueron de “fierro” para que la Feria se mantuviera viva más de un cuarto de siglo: Horacio García, Gustavo Canevaro, Roberto Chwat, Isay Klasse, Eustasio García, Joaquín Gil Paricio, Ana Maria Cabanellas, Daniel Divinsky, Hugo Levin, Alberto Huguetti, Carlos de Santos, Gustavo Galarraga…y siguen los nombres.

A los miembros del Comité, responsables de lo grato que resultaban las reuniones y el escuchar como cada Comisión informaba sus avances en lo que serían las Jornadas para docentes, profesionales, concursos, espectáculos, y lo que apareciera en cada nueva edición.

En cuanto a la tarea  ejecutiva, a la vice presidenta que me acompañó desde el primero hasta el último día de gestión Graciela Raulera, la secretaria todo terreno del Comité Fernanda Vela, a los que debo agregar Luciana Weiss, Hernán Ledesma y todo el personal que cuando finalizaba el Feria de abril, se calzaba alegremente la mochila y comenzaba a caminar rumbo a la que se venía en las vacaciones de invierno.

Quiero destacar también el asesoramiento que recibí de mi amigo Oche Califa, durante cuatro ediciones cuando compartíamos el espacio laboral, en una empresa privada. Asimismo el permanente apoyo, de una publicación que nació el mismo año que los Pregonero, me refiero a Vender+ Libros con su inolvidable y querido director Jorge Bisbini que, afortunadamente, continua con similar pasión y profesionalismo, su familia.

Hacemos votos para que la Feria del Libro Infantil y Juvenil continúe su camino y, nos permitimos agregar un par de reflexiones:

Desde la creación del Comité Organizador en 1992, hubo tres presidentes y un cuarto  que actualmente desempeña su gestión. Cada uno le fue dando nuevas facetas y marcando diferentes estilos.

Como todo gobierno.

Durante los siete años que duró la nuestra, intentamos coordinar una convivencia democrática, participativa, respetuosa, en la que nadie se sintiera dueño de la verdad y, mucho menos, de la Feria. Estamos convencidos que los auténticos dueños de la Feria son los niños y niñas que la disfrutan y que la guardarán en sus memorias.

Nosotros sólo somos mediadores.

Como dice el viejo adagio: “Los hombres pasan pero las instituciones quedan”. Mis años en la presidencia de la Feria del Libro Infantil de Buenos Aires fueron quizá, uno de los períodos más felices de mi vida, y eso fue posible por el valor y la entrega de quienes me acompañaron.

Muchas gracias por este hermoso reconocimiento y ¡aguante la Feria del Libro Infantil!

Oscar González

Ex presidente de la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires (2008 – 2014)

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