Novedades de Junio

Familia líquida, Eduardo Amadeo, 284 págs., 14 x 22cm., ISBN 978-950-556-741-6, $580.-
Pedidos: ventas@galerna.net

«Los seres humanos vivimos en instituciones y relaciones que son parte esencial de nuestra vida y que definen de manera profunda la manera en que nos desarrollamos como personas y como sociedad. Me refiero a la familia, a sus nuevas formas, y los problemas y soluciones que enfrenta cotidianamente la vida de relación. Ella será el centro de nuestras reflexiones en este libro.
Cuando miramos a nuestro alrededor, es muy fácil darnos cuenta de la importancia que la familia tiene para nuestra vida cotidiana y para nuestro desarrollo personal y el de nuestros hijos. Pero se requiere una reflexión adicional para comprender cuántas repercusiones tienen los problemas de pareja en el crecimiento intelectual y afectivo de los hijos en otros fenómenos cotidianos, tales como el delito y las adicciones y aún en variables macrosociales como la calidad del desarrollo. A esa mirada más compleja también queremos contribuir en estas páginas».
Eduardo Amadeo

Un curso de oratoria en 14 lecciones, Gerardo Novoa Campos, 208 págs., 12 x 22cm., ISBN 978-950-556-742-3, $540.-
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¿Quién necesita de la oratoria? Por supuesto, todos los profesionales de la palabra, tales como los locutores y los actores. Sin embargo, este libro no está dirigido a ellos. ¿Quiénes constituyen, entonces, el público objetivo, el target que tuve y tengo en mente a la hora de planificar y escribir este libro? La persona que ha accedido a decir un discurso en un evento y no sabe cómo ni acerca de qué hablar. El profesional (médico, socióloga, arquitecto, etc.) que asiste regularmente a coloquios, congresos y simposios donde habla acerca de su especialidad. El docente, en cualquiera de sus niveles, que desea darle un toque de excelencia a sus clases. La persona que tiene en mente hacer una carrera política y que es consciente de que el don de la elocuencia es un invalorable punto a favor. La vendedora que, como no puede ser de otra manera, se relaciona verbalmente con sus clientes y ha entendido que de una oratoria más fluida dependen en alguna medida sus ventas. El miembro de una empresa o compañía que periódicamente debe realizar una presentación de resultados (de ventas, de investigación, etc.). El telemarketer que presta un servicio a una cartera de abonados y/o clientes. El individuo que debe enfrentar una o varias entrevistas de selección de personal en pos de conseguir el puesto que anhela y que ha entendido el hecho de que una buena técnica oratoria puede ser una herramienta más que excelente. La joven que ha decidido seguir una carrera universitaria que le impone periódicamente pasar por la instancia de exámenes orales y quiere superar el temor al respecto y expresarse de una manera más clara. El CEO que debe comunicarse con los empleados a su cargo y necesita optimizar esa comunicación. La persona que ha sido invitada a un medio de comunicación para participar de un debate en torno a un tema que es de su conocimiento. En definitiva: todos aquellos que, sin hacer de su voz su profesión, deben enfrentar —ya sea circunstancial o cotidianamente— el desafío de hacer uso de la palabra y quieren hacerlo con excelencia. Para ellos, este libro.

Capacitación y empleabilidad, José Luis Acevedo, 215 págs., 15 x 22cm., ISBN 978-950-556-735-5, $350.-
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¿Cómo educamos? ¿Con qué educamos? ¿Para qué educamos? Estas son preguntas que pocas veces encuentran una respuesta acertada. Y dónde educamos también, porque la escuela es el escenario por excelencia para formar al ciudadano de hoy y del futuro.
Por esto la escuela es necesaria, porque está demostrada su efectividad; pero necesita cambiar su paradigma, que se rompa la lógica atomizada de las asignaturas y preparar a los estudiantes para el mundo del trabajo con prácticas reales para su desarrollo personal, social, laboral, etc. En definitiva, preparar a los estudiantes para que sean ciudadanos del siglo XXI, talentosos, creativos, críticos, cooperativos, emprendedores, alfabetizados digitalmente y con capacidad de adaptación.
La escuela, desde la misma configuración áulica, con alumnos sentados en pupitres o bancos individuales mirando hacia el profesor, quien posee “el saber”, atrasa o estanca. El pupitre simboliza el individualismo del aprendizaje, individualismo que tiene fecha de vencimiento en el mundo laboral. Hoy se trabaja en equipo porque se discute, se aprende, se consensúa, se investiga y hasta se yerra en equipo. Si el aprendizaje no es colaborativo, se atomiza el trabajo, ya sea en el aula, en la oficina, en la fábrica o en cualquier ambiente. El pupitre se parece al espacio ocupado por el operario en la línea de producción fordista, donde cada uno sabía solamente la parte que le correspondía hacer.
La educación tiene el poder para que cada persona descubra en sí misma las potencialidades para superar su realidad.
Este trabajo es una breve reflexión que intenta repensar el lugar de la educación no solo dentro de la escuela, sino también en la sociedad y en la vida misma de cada uno de nosotros.

Reimpresión

Qué pasó en la educación argentina, Adriana Puiggrós, 219 págs., 15 x 22cm., ISBN 978-950-556-443-0, $540.-
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«Entrego a los educadores una nueva versión de la historia de la educación argentina, distinta de las anteriores que les he hecho llegar, por su forma, por el registro de algunos de los acontecimientos y por su dimensión temporal. Ningún relato es igual al anterior. Espero con ansiedad conocer la versión creativa que ustedes llevarán a sus alumnos cuando abonen la lectura de este libro con otras fuentes que discutan su contenido, lo pongan en duda o en parte coincidan con él. En especial quisiera poder sentarme junto a ustedes sus alumnos y escuchar. Vuestro relato y las intervenciones de los niños y jóvenes que crecen en el siglo XXI tal vez me permitan comprender tanto vínculos como elementos irreconciliables que existen en las estampas históricas que han poblado las escuelas argentinas. Considero que una lectura respetuosa de nuestra historia y de nuestra sociedad, junto a nuestros alumnos, puede ayudarnos y ayudarlos a separar la paja del trigo y descubrir gérmenes de una fragmentada pero existente memoria industriosa, equilibradamente respetuosa de lo propio. Como educadores, somos responsables de los lazos pedagógicos que intervienen en el complicado proceso de formar una nueva subjetividad, algo más cariñosa con el lugar y el tiempo que le toca vivir».
Adriana Puiggrós

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